En 1997, Linda Rottenberg y Peter Kellner se sentaron y, como muchos emprendedores antes y después, hicieron un bosquejo de su idea en una servilleta. Peter había vuelto recién de un viaje a China con la facultad de economía de Harvard, donde fue testigo de primera mano del auge de emprendedurismo que podría transformar a ese país.

Para Linda, la idea de Endeavor surgió sentada en la parte de atrás de un taxi en Buenos Aires. Mantuvo una conversación con el conductor y quedó impresionada cuando el chofer del taxi le contó que tenía un doctorado en ingeniería. Ella le preguntó si había considerado convertirse en emprendedor en vez de manejar un taxi. ¿Un empresario? dijo despectivamente el taxista. En ese momento se dio cuenta que en ese entonces no había una palabra en español para “Emprendedor”.

El “plan de negocio” que comenzó en una servilleta se convirtió en una visión compartida, cultivada y expandida por directores, staff y emprendedores de todo el mundo. La pasión y el compromiso crearon un movimiento y transformaron a Endeavor en algo mucho más grande de lo que los fundadores se imaginaban.